Nos unimos al dolor de todos los ciudadanos belgas y al de nuestros colegas de CESI y CESI Youth que, gracias a Dios y pese a la proximidad de la sede con el lugar donde ha estallado una de las bombas, no hemos debido de lamentar desgracias personales.
Como ellos mismos han dicho: "Terrorism and radicalism shall never win. Never. Never."